domingo 7 de septiembre de 2008

Bien al sur

Camino abajo, por el rio, hay un muelle escondido con maderas preciosas que parecen europeas (nunca he sabido porque pienso eso). Dicho muelle cambia de posición como de puerto los piratas. Mientras lo admiro, un niño jugaba con piedras y aquel día, el día en que el muelle cambio y no volvio a cambiar en el verano en que todo cambio y el pueblo se hizo de cera, porque de cera se vuelve lo inanimado (cuando no queremos olvidar), se volvio evidente el hecho que en un pueblo al sur del mundo, en Chile, en puerto montt (más al sur de él) se debia hablar del tema como si hubiese ocurrido ayer; dijo mi tio-mientras cazaba una mosca-que fuera de la carpa, a las doce del día, lo molestaba. El dia en que todo cambio...

miércoles 20 de agosto de 2008

Sin 0

Antes del tiempo, esperabas congelando tus pies, sentado como lo haría una mujer (a piernas cruzadas) sobre un banco y recién pintado el banco de enfrente, que en realidad estaba en diagonal a la entrada del cine... cuando piensas, piensas y piensas, y ¿en que piensas?- piensas cuando leías sobre Hume y te quedaste callado, como lo hizo un día tu madre que ahora aprendía a contar con porotos, nuevamente. ¿Por qué no quedarte encerrado?, como ella, en tu mente (ahí sí se está a gusto) - pensaste insistente; ¿Por qué no dejas de estar y vuelves a lo que eras?, porque te has dado cuenta que te gustabas más antes, pero ahora eres sincero y crees que es sinónimo de que no tienes nada, ¿será eso sincero o será mejor poseer, aunque solo verdades?...Poseerlas... Si alguien lee lo anterior tendrá una idea de lo que fui y de lo que ahora quiero ser, no se sí, nuevamente o convertirme en alguien diferente, otra vez.

Asi soy yo...

Creo que es la quinta vez que camino por aquí, hay cinco, diez... veinte árboles desde mi casa a la tuya, son álamos enormes, quizá de hace treinta, cuarenta... cien años y ahora pienso que no se qué es mejor: ir a tomar helados o ir a tomar jugo. Tontas citas de quinto básico, tontas citas en general. Soy tan torpe, relacionándome de esta forma... yo a ella la conozco, la he visto por aquí, porque por aquí paso camino al paradero todos los días. Estoy cansado y parece que fue así que te conocí. Bueno… y la salude por confundirla con mi vecina, "hola vecshina”-le dije para hacerme el dije y en realidad no se por qué te estoy contando esto, quiero terminar con ella (una risa triste e incomoda) En realidad no tenemos nada, solo que... me aburro de la gente; así soy yo.
Si una mariposa se pusiera sobre mi rodilla la mataría porque estoy cansado, cansado de esta familia, de esta ciudad, de este país. Cansado de hablar con la misma gente-cara-de-te-conozco-de-cuando-estabas-en-la-guata-de-tu-madre, cansado de que las viejas del pueblo me confundan con mi padre. Cansado de dar explicaciones de porque hice lo que hice, de porque volví y de porque me fui, cuando hace 25 años arranque hacia lo que yo creía mi destino. pero ahora estoy entre un árbol estrellado por un auto y el auto que desde mi casa -desde el segundo piso- se ve. Eso en principio, porque yo veía un desahogo, un desahogo de veintisiempres, un grito como el de munch, un llamado de atención para mi mismo, que cumpliendo (otra vez) años, siento que no crezco y eso me enferma, porque yo no debería estar aquí y siento que soy yo en el cuerpo de otro, que nunca pensó se desplazaría tan poco de acuerdo a donde nació, porque yo no debería estar a punto de chocar el roble de la casona de enfrente (que solía ser la alcaldía) y mi tío no debería ser el alcalde (y ahora concuerdo con aquella vieja comunista) porque de seguro matará al desdichado que parezca ser el culpable... Pero nadie puede, pobre del tipo, el día (de mi cumpleaños) con tu viejo, recuerdo que dije.

viernes 25 de julio de 2008

Este no es un buen lugar para tomar fotografías

Este no es un buen lugar para tomar fotografías, dijo el capataz... Mientras ellos, hace dos horas que esperaban dentro del auto del jefe, según él Debían quedarse ahí hasta alguna señal de alerta, cuando... “La señal de alerta no es así”- dijo el copiloto - que respondía al piloto del nissan 160-j (del año del pico) - , mientras se oía ese sonido metálico de película de Tarantino. Para cualquiera que viera la escena estaría más que claro que al jefe se lo hicieron bolsa, así que estos como no son webones algo deben tener entre manos, dijo él que miraba desde el edificio frente al suceso, mientras este tipo, escucha como sonaba en la pieza contigua la TV y copuchenteaba por la ventana -como cual vecina cahuinera que sabe hasta cuando se tira un peo el vecino sinvergüenza que supuestamente le mato el perro, al viejo de la esquina, porque este perro no lo dejaba salir en paz a su trabajo los lunes por la mañana, cuando al viejo de la esquina (el viejo jubilao, le decían) le daba por trotar -; Era un asesino a sueldo contratado por quienes habían hecho bolsa al jefe y esperaba por el parcito que planeaba algo y por eso apuntaba a la altura de la cabeza del copiloto, con una de esas que tienen visor con lucecitas rojas, si es que este se dignaba a salir. Pero aquel individuo que había escuchado alguna vez, una conversación media extraña entre el jefe y aquellos a quienes el jefe venia a ver y que además tenía una ulcera del porte del fusil que tenía el asesino bueno para ver tele, porque se había metido, en secreto (pero en realidad todos sabían), con la esposa de este; Le dijo al piloto, medio weon, que mejor no hacer nada hasta que llegara él tipo que él había contratado para revisara los departamentos del edificio de en frente haciéndose el del "cable-guy", pero que en realidad el del cable (que parecía hermano del piloto, por lo brillante) se había ganado unos fierrasos por entrar al otro edificio... Mientras, como buen asesino a sueldo, este le abría la puerta al del cable porque más tarde pasaban una de banderas que lo inspiraba y además quería siempre tener una coartada, así que mientras el tipo terminaba de dárselas de eléctrico y les avisaba -de paso- a los del nissan; el asesino, que ya parecía una burla pues no le había dado a nada vivo hace quizá tres meses por problemas de mercado (él siempre se quejaba de que siempre estaban saliendo "novatos" que hacían 2x1 y contra eso no hay competencia - afirmaba), finamente afirmaba el gatillo, mientras miraba por el zoom, pues sentía que por fin saldrían del auto. Y así fue que, en el mismo momento en que apareció en la habitación, el del cable, pero ahora sin facha de técnico, afirmando una con silenciador, decía con tono gracioso que este no es un buen lugar para tomar fotografías mientras apretaba el gatillo...

miércoles 23 de abril de 2008

Gracias

A los que hablan y no callan, gracias.
A los que quieren por lo que es y no por lo que vale, gracias.
A los que lloran por que otros rien y no rien por que otros lloran, gracias.
A los que van de frente y no por detras, gracias.
A los que sueñan y no duermen, gracias.
A los que buscan problemas y no soluciones, gracias.
A los que desordenan la vida y no se acomodan en ella, gracias.
A los que se preguntan y no se responden, gracias.
A los que cuestionan y no asienten, gracias.
A los que me brindan seguridad con todas sus dudas, gracias.
A los que creen en otra persona y no a otra persona, gracias.
A los que creen en la busqueda y no buscan a quien creerle, gracias.
A los que creen en las causas y no en las causales, gracias.
A los que creen en el sacrificio y no en sacrificar, gracias.
A los que sospechan que no son libres, gracias.
A los que saben que les falta algo y que ese algo no se compra, gracias.
A los que resisten, a los que asisten, a los que dan pelea, gracias.
Gracias por no recetar el remedio antes de encontrar la enfermedad y no inventar una infeccion para vendernos la cura.
Gracias por tratar de atacar los motivos y no las consecuencias, por enseñarnos que el saber no es inteligencia y que un libro no es sapiencia elitista sino herramienta popular.
Gracias por interrogar e interrogarse y cuestionar la aglomeracion de voluntades promoviendo la accion colectiva por demostrarnos que todos somos iguales en nuestras diferencias. Sin mejores ni peores, pero con muchos diferentes.
Que los opuestos se atraen y que los limites son barreras que nos bloquean, gracias.
Por pelear contra los prejuicios que a todos nos aquejan, por reconocerlos y no negarlos para verlos, para tratar de derribarlos.

Joaquín Guillén

sábado 12 de abril de 2008

Morelia

Si no fuera mentira pensaría que Morelia esta mal, que (quizá) es un país de mierda; que su gente se muere de hambre y que menos mal visité la capital, porque fuera de la capital me imaginaba gente vomitando y volviendo a comer... con el fin de rendir al máximo la comida. Dos años viví ese calvario (el de mirar, ya que incluso esto era un acto de valentía), pero no supe nunca lo que es tener hambre, pues la embajada me alimentaba (más les valía, no querían hacer sufrir de hambre al hombre importante de la unión asiapacificolatinoamericana. No le convenía a nadie tal trato). Muchas veces pase por la calle General Candelaria Martines, donde alguna vez estuvo el centro cívico de la ciudad y era un desastre. Hace años había ocurrido una guerra civil y a nadie en el mundo, excepto al país de Edmundo Munch (en realidad no era su país o así lo quería ver yo, que me jactaba de decir que vivíamos en un país libre de la dictadura de hace tres décadas) le importo -me dijo el embajador- y luego me contó que hace años no se elegía presidente y que incluso habían olvidado como hacerlo. El creía que todo había sido cosa de costumbre y rechazo popular... Finalmente - pensé - que el paisucho este, fue abandonado a su suerte, la cual sí es la peor de las suertes.

domingo 2 de marzo de 2008

Despertaron abrazados de frío con el sol sobre la nuca, pero no era lo mismo, separados-pasearon por la avenida Bustillo y las demás; Mientras él le buscaba el chocolate perfecto ella la campera de moda. Se reunieron a almorzar y luego pasearon y re-pasearon por Bariloche (o por lo que ella llamaba San Carlos), no querían despedirse del lugar (o del lugar que habían creado). mañana seguirían la ruta, el encontraría a su mujer en Osorno y ella a su pareja en Esquel, pero no era lo mismo ya que habían encontrado a otro del otro lado de la cordillera.

martes 29 de enero de 2008

Quimica

Dentro de un tierno abrazo, se encontraron como si hubiera pasado un año. Se besaron como si hubieran pasado dos y durmieron juntos durantes tres. que importaba haberse conocido hace mes y medio en el chat de radio local...

sábado 29 de diciembre de 2007

Borrador 3

En la esquina de la entrada por constitución un mueble de cuatro patas fue cortado en cinco por cuarenta y cinco hombres armados y sin polera, un día en que los muertos sobreviven el calor de estar enterrados tres metros bajo tierra y mi tía decía como puede ser, si para sortear el calor ella se recostaba en el suelo de su casa amueblada, haciéndose la muerta. Ella pensaba en que lo inútil de ir a ningún lado, cuando la ida era volver pronto a casa. En esa época daban sábados gigantes y en la cocinería de en frente quedaba el único televisor de la cuadra. Hacía mucho tiempo que nadie le daba bola a mi tía, se había vuelto la vieja loca de aquella canción kitsch, le pesaba tener al tío muerto frente a su casa... por alguna razón dieciochera lo enterraron en la casa de la vecina y ambas aceptaron.
Cuando había cambiado todo en la casa de constitución con bellavista, obvio que hubo que rescatar al tío y al mueble, pero hace años que nadie, con el fin de la democracia, se preocupa por cantar canciones satánicas ni menos por mejoras las de cuna con fin de volver a cantar victorias de el pueblo que fue pió nono mucho antes de que a alguien se le ocurriera bajar el sueldo máximo, o por lo menos eso decía mi tía que de calor ya se había muerto sin recibir las migajas del festín de madera que los cuarenta y cinco dejaron ayer.

miércoles 19 de diciembre de 2007

Estaciones

Me gusta escribir cuentos, dignos de Meg Ryan, con finales inesperados. Lamentablemente no soy el único. Me gusto mucho tu cuento, Pablo. Disfruta de tu fama...

Se sentó frente al computador.
Tenía muchas ganas de escribir. De contar una historia. Su historia.
Las palabras no llegaban. Tenía la idea, el desarrollo, el final. Pero no tenía el comienzo.
Se desesperó, como suelen hacer los escritores cuando están en sequía de ideas.
Fue hacia el refrigerador, sacó una cerveza muy helada. La tenía ahí desde hacía tiempo.
Las había comprado cuando sus amigos prometieron que irían a visitarlo. Aún estaba esperando.
El hombre había quedado solo, pero no entendía si era porque él se lo había buscado o porque el mundo no lo entendía.
A estas alturas eso era una nimiedad. Hacía mucho que le habían dejado de preocupar esas cosas. Ahora solo pensaba en ella. Día y noche.
La había conocido en el tren. Una casualidad. Cómo le gustaba que pasaran esas cosas.
Recorriendo amplios y verdes valles montado en un tren, en una estación solitaria, la había visto. Se detuvo en ella más que en cualquier paisaje. Se detuvo más en ella que en las nubes de esa fría tarde de primavera.
Pero había un problema. Él estaba arriba del ferrocarril y ella en la estación.
Se sintió el pitazo de partida, pero las puertas aún no cerraban.
No pensó en nada. Solo actuó.
De pronto el tren emprendió la marcha. El humo cubría el lugar.
Sopló una brisa y pudo verse al hombre parado al lado de la muchacha.
El tren muchos metros más allá. Ahora era un punto en la lejanía.
El primer paso estaba dado. Pero ahora qué.
No sabía que decirle.
Iba en el tren y te vi y me bajé y me gustaste y no te conozco y no me conoces.
No era la frase más inteligente que podía elaborarse pero era lo que sentía. Pese a ello sabía que no podía decirle semejante estupidez. No si quería verla de nuevo.
Encendió un cigarro para pensar mejor. La muchacha seguía ahí.
Se dio cuenta que tenía que actuar rápido. Quizás la niña partiría en cualquier momento.
- Me dices la hora porfa – le dijo temblando
- Son las 7:30 – le respondió la mujer. Era realmente bella. Su pelo castaño seguía la dirección del viento. Corría norte. Quizás llovería esa noche.
- Y a que hora pasará el siguiente tren a Santiago? – fue la mejor pregunta que pudo crear en ese momento.
- El que pasó era el último. No debió haberse bajado.
Sintió que la cara le ardía. Claramente no era fiebre súbita. Era vergüenza. Se sintió mas humillado que en toda su vida. Humillado y totalmente desnudo.
- Es broma. El próximo pasa a las 8:30 – le dijo entre risas la muchacha. Los ojos brillaban y un suave rosado pintó su rostro.
Le volvió el alma al cuerpo. Respiró hondo un segundo. Ella sonreía coqueta.
- Gabriel – le extendió la mano.
- Marcela
- Me diste el susto de mi vida
- jajaja… para que te bajaste?
Otra vez la muchacha lo tenía entre la espada y la pared.
- Me sentía un poco mareado. Ese tren iba lleno. No cabía ni un alfiler. Me faltó el aire digamos, jajaja
Ambos rieron. Ambos sabían la verdad, quizás por eso rieron.
Ella se sorprendió. Era una buena excusa. Hasta parecía verdad.
- Tu paonde vai? – le pregunto Gabriel. Ya no sentía tanta vergüenza y además se sentía más cómodo.
- A Santiago.
- Y por qué no te subiste en el que pasó? – ahora era el turno para hacer las preguntas.
- Porque me sentí un poco mareada…
Era una mujer inteligente. Eso nadie podía negárselo.
Conversaron hasta las 8:30. Hablaron banalidades, quizás comenzaron a conocerse.
Conversaron luego un par de horas en el tren a Santiago. Se contaron sus vidas, sus sueños, sus miedos. Hablaron de música, comida, libros, películas. Vieron si tenían amigos en común, quizás algún pariente lejano.
Era la una de la mañana del día siguiente y mientras el presagio de la lluvia comenzaba a caer, sus voces eran las únicas que se sentían a lo largo del tren. Una pequeña luz encendida y una conversación amena. Inexplicable.
El tren se detuvo. Estación central a la puerta.
La cerveza se acabó y la hoja de word seguía en blanco enfrente.
Era tarde pero no tenía sueño. Las ganas de escribir habían pasado.
El teléfono sonó. Era ella.
Ya tenía un comienzo para su historia.

viernes 14 de diciembre de 2007

Las ciencias inexactas

En el querer bailar contigo hay una ciencia inexacta que, he notado, no me deja pensar el siguiente paso sin que el anterior sea el que lo dirige u organiza, que no sea un acto de inconsciencia que yo me haga hacia la izquierda, derecha o me detenga y que no sea simple azar o coreografía el hacerte decidir por cual lado continuar dando camino a nuestro enredo. Así también hay otras ciencias en las que he pensado. A las cuales insisto, también habría que ponerles música de fondo.

lunes 19 de noviembre de 2007

La noche perfecta

En la noche perfecta te paseas pensando en como llamarla y no parecer obvio, conversas con tu diario y le preguntas si es un buen momento, quieres tomarte un trago, solo porque tu crees que te da seguridad... quizás si - te preguntas-. Escribes (unas 10 veces) lo que le dirías o lo que le dirás (¿quién sabe?), no quieres sonar sin ideas, ni como robot, ni menos como un niño de 8 años leyendo frente al curso (salón diría mi primo en México) un poema de Gustavo Adolfo Becker. En la noche perfecta, cuando vas en el tercer whisky o ron cola (depente de la edad), te preguntas: si de verdad te quiere, si dirá que sí, si de verdad vale la pena, pero también... si de verdad tú la quieres; Entonces te asustas y vuelves a tu diario, buscando la frase exacta. Según tú, hace un mes, la habias usado...

jueves 15 de noviembre de 2007

Es lo que yo creo...

Obvio... primero: hola, ¿como estas?, ¿como estuvo la semana?, ¿muy estresante, que hiciste?, ¿todo bien en la U?, ¿etc?.

Segundo: ¿te tinca tomarte un jugo, comer un pastel?, me dijeron de un lugar muy rico. Se supone que ella debería responder con más preguntas, la idea es que nos conozcamos, eso es esencial, creo yo. Después de todo ella es la que elige si habrán o no posteriores citas.

Tercero: contar algo de tu pasado, alguna anécdota jugosa, alguna aventura veraniega. Supongo que mientras cuentas la mitad de tu peor vergüenza infantil ella recordara su primer cumpleaños con bailongo. Así tiene que ser toda la tarde, no se te ocurra contarle sobre tus penas, tus dudas, tus trancas... eso es como para la quinta cita.

Cuarto: caminar desde el punto de encuentro hasta el lugar donde comemos y bebemos, se me ocurre súper fome hacer el trayecto en micro o en metro (no se puede conversar... mucho ruido).

Quinto: hablar de tu familia, preguntar por la de ella, dejar que hable ella más que tú, preguntar por sus hobbies y pasiones, por sus gustos y disgustos. Decirle (cada vez que parezca un momento de "antes del amanecer", de "eterno resplandor..." o alguna película de Meg Ryan) que la encuentras bonita.

Sexto: convencerla de que eres el mejor (ósea hay que creerse un poco el cuento), pero más importante, convencerla de que mejora tu mundo, que a ti te mejora... (Si esto ultimo es verdad, afirmate porque quizás no salgas vivo de esta).

séptimo: jugar a ser niño por un rato, jugar a que te pones triste si ella se va (aunque probablemente la vuelvas a ver luego), que te pones celoso del árbol, que más le gusto mientras paseaban. Siempre son útiles las cosquillas (mientras estas no sean de mal gusto o ella no sea cosquillosa), es el método para soltar tensiones.

Octavo: en la primera cita no se roban besos, ni siquiera lo intentes (esto puede ser usado en tu contra para futuras conquistas), si esta la posibilidad le tomas la mano (siempre en una actitud de: perdón no quise hacerlo), pero no te sobrepases.

Noveno: debes preguntar se su pasado, no por qué sea importante, sino porque eres copuchento y quieres saber si ha pololeado y ¿cuantas veces?, es para saber (si es que la hay) cual es la meta a superar...

Décimo: no olvides jamás, dejar programada (aunque deba ser confirmada) la próxima cita. Esto te ahorra horas de sueño. Cuando no sabes como invitarla de nuevo...